Como matar piojos. Insecticidas y pediculicidas.

Medicina Occidental vs. Medicina Alternativa

En varias de las entradas previas hemos abundado acerca de cómo matar piojos con métodos alternativos a los convencionales entendidos estos últimos como las sustancias que han sufrido algún proceso en el laboratorio, se producen de manera industrial y poseen marcas bien conocidas que son propiedad de grandes compañías mediante activas campañas de mercadeo o marketing (ej: Herklin).

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Los métodos alternativos son entonces aquellos recursos – hay que decir que muchos de ellos también sintetizados en laboratorio y procesados industrialmente – que sin embargo o no han sido probados mediante protocolos estrictos de investigación y por tanto pertenecen a un acervo más bien cultural que científico; o sustancias cuyas moléculas activas contra piojos y liendres no han sido suficientemente aisladas como para aplicarlas con una sustancias purificada (ej: aceites esenciales y extractos).

=>> Remedios para quitar los piojos – ¿Son mejores que los medicamentos patentados? <<=

Dada la falta de “pureza” por llamarla de alguna forma y el halo que tienen aún de empirismo más la etiqueta de medicina alternativa, los alternativos son frecuentemente desdeñados por la corriente farmacéutica industrial.

¿Cuáles son mejores, los convencionales o los alternativos?


Si quitamos la etiqueta social y los clichés a unos y otros y nos quedamos solamente con el rigor científico de sus fórmulas y lo más importante, sus efectos clínicos, toxicidad y efectos sobre el ambiente, es preciso decir que ambos grupos tienen cualidades y defectos.

Después de haber sido dominantes por una o dos generaciones, los medicamentos o sustancias convencionales han visto su estrella opacarse debido primordialmente a la creciente resistencia que los piojos y liendres han desarrollado hacia ellos.

Y el “boom” de las terapias alternativas ha ocurrido sobretodo en respuesta a esta resistencia y a la búsqueda cada vez más intensa por encontrar reemplazos tan eficaces y tan seguros como lo fueron aquellos en su tiempo. Sin embargo aún deben demostrar en muchos casos su eficacia superior y la ausencia de efectos colaterales y falta mucha investigación por llevarse a cabo en este campo.

¿Cuál es el problema con los insecticidas y pediculicidas?


De acuerdo al Dr. Kosta Y. Mumcuoglu, investigador de la Hebrew University Hadassah Medical School experto en piojos y otros insectos hay cuatro principales problemas en relación con estos tratamientos:

  • Un cierto número de ellos no son suficientemente efectivos
  • Los que son efectivos, frecuentemente se usan de manera incorrecta
  • Algunos de ellos producen serias preocupaciones en relación a su toxicidad
  • Se han originado cepas de piojos resistentes en diversas partes del mundo

Insecticidas

¿Debemos o no usarlos y por qué?

Sustancias diferentes, problemas diferentes


Hay sustancias que pueden resultar muy exitosas en ensayos de laboratorio sin embargo al utilizarlas en pruebas clínicas no matan a los piojos suficientemente rápido o lo hacen solo con una cierta proporción dejando animales vivos.

Un defecto adicional de diversas sustancias es su pobre capacidad para matar a los huevos o liendres y como ya hemos mencionado en otras entradas, aun matando al 100% de la población de adultos si quedan liendres vivas estas al eclosionar volverán a poblar la cabeza de una persona como si no hubiese sido tratada.

En el caso de las sustancias que son probadamente efectivas, el problema con ellas es que se abusa de sus efectos tanto en la cantidad como en el tiempo de su uso.

Abuso de insecticidas efectivos

La primera omisión que se comete con gran frecuencia es la de optar por un insecticida o pediculicida potente en perjuicio de un peine/lendrera, pensando en que el primero será más eficaz y rápido evitándonos el trabajo mecánico que el peinado representa.

Otro error es el de emplear grandes cantidades de una sustancia eficaz o de aplicarla en cortos períodos de tiempo.

Cualquiera de las conductas anteriores lo que produce es que sobre-expone al piojo a sustancias frente a las cuales termina creando mecanismos de resistencia para subsistir produciendo en muchos casos piojos resistentes a tantos medicamentos que se convierten en “Súper-Piojos”.

En los Estados Unidos cada vez es más común escuchar de brotes producidos por “Súper-Piojos”.

Luego están sustancias que aunque muy efectivas también son tóxicas en una medida que puede ir desde efectos desagradables en los pacientes a quienes se aplican hasta francos daños como la carcinogénesis y no se diga sus efectos ambientales.

Afortunadamente dichas sustancias han sido identificadas y en la mayoría de los casos su uso prohibido o al menos limitado en diversos países, no obstante aún quedan algunas de ellas que suelen utilizarse como una segunda o tercera opción cuando otros tratamientos han fallado pero que no dejan de producir preocupación.

Y por supuesto los piojos resistentes que mencionábamos antes. No todos son “Súper-Piojos” es decir no todos han generado multi-resistencias pero sería necesario conocer el tipo de sensibilidad para emplear el pediculicida o insecticida correcto, algo que en la práctica resultaría muy difícil y costoso en este momento.

¿Cuál es la estrategia, eliminarlos o seguirlos usando?


Diversos insecticidas y pediculicidas todavía tienen un gran espacio de utilidad ya sea como primera elección o en asociación a otro tipo de terapias como los productos naturales, pero para optimizar dicha eficacia y extender sus posibilidades en el tiempo y a lo largo del mundo deberíamos adoptar cierta sabiduría en la forma en como los usamos. A continuación, proponemos algunas pautas en ese sentido.

  1. Utilizar primero el peine/lendrera: Este debe ser un instrumento crítico en cualquier caso real o sospechoso de piojos. Tiene funciones preventivas al vigilar regularmente la presencia de piojos o liendres; diagnósticas al momento de identificar la presencia de insectos y sus huevos; y terapéuticas al arrastrarlos fuera del cabello. No es tóxico, no es contaminante y disminuye la población de piojos sobre la cual aplicaríamos algún pediculicida.
  2. Monitorear liendres VIVAS y definir el siguiente paso: Si unos días después de aplicado un tratamiento encontramos liendres, hay que definir si están vivas o muertas. Si están vivas es necesario utilizar un medicamento ovicida específico, porque no cualquier pediculicida mata a las liendres. Si están muertas y ya no hay piojos presentes, quiere decir que ya no hay una infestación sino solamente los cascarones vacíos e inertes que quedaron adheridos al cabello y entonces no hay necesidad de tratamiento adicional.
  3. Aplicar cada sustancia en la cantidad y por el tiempo adecuado: Algunos pediculicidas requieren solo algunos minutos de exposición y una cantidad discreta para producir un efecto, por ejemplo, aquellos que producen inhibición de los músculos respiratorios como la permetrina o fenotrina. Otros cuyo efecto es más mecánico bloqueando físicamente los conductos respiratorios como la dimeticona, requieren mayor cantidad y tiempo en el cabello para poder asfixiar a la mayor cantidad de piojos.
  4. Combinar tratamientos: Cuando se ha aplicado un tratamiento y después de algunos días la infestación aún muestra mas o menos la misma intensidad que al principio, es obvio que algo no está funcionando por lo cual seguir utilizando el mismo tratamiento en mayores cantidades puede no ser la mejor alternativa, sino la de cambiar dicho tratamiento por otra sustancia.
  5. Tener la capacidad de discernir cuando un tratamiento no es necesario: Hay ocasiones como ya lo mencionamos en las que solo se encuentran liendres muertas y mientras que para algunas personas esto puede ser igual de angustiante que ver un piojo adulto vivo, el significado es completamente distinto y no hay necesidad de aplicar ningún tratamiento salvo quizás retirar dichos restos del cabello. A veces también el uso meticuloso del peine puede ser suficiente para controlar inclusive mejor que empleando una sustancia. Y en otras ocasiones simplemente no se trata de pediculosis sino de algo que se parece mucho, pero para lo cual el uso de un pediculicida o insecticida simplemente no está indicado en absoluto y si en cambio puede generar molestias injustificadas.
  6. Ante la duda, consultar a los profesionales: Quizás esta sea la mejor estrategia. Si no sabemos si el padecimiento es una pediculosis o no. Si no sabemos si una sustancia causará molestias o no. Si no sabemos si los piojos están siendo resistentes a una sustancia determinada. Si no sabemos si lo que tenemos enfrente es una liendre viva o muerta. Lo mejor es consultar con un profesional de la salud experimentado en piojos que nos pueda dar su mejor opinión, recomendar y en la medida de lo posible administrar el mejor tratamiento para nosotros, nuestros familiares o allegados.

Conclusiones


Hay una tendencia generalizada en el mundo por etiquetar a los pediculicidas o insecticidas como ineficaces, generadores de resistencia en el mejor de los casos o francamente tóxico y contaminantes en el peor.

Algunas de estas sustancias que se emplearon con éxito en otras épocas definitivamente ahora han perdido su eficacia por diversas razones, y aquellas en particular a las que se ha identificado efectos tóxicos o contaminantes se ha limitado o prohibido su uso y deben evitarse.

Pero no todos los pediculicidas o insecticidas sufren de los mismos defectos y por supuestos todavía existe un espectro de estas sustancias que siguen siendo eficaces para el tratamiento de la pediculosis.

Para seguir beneficiándonos de tales efectos y prolongar su utilidad hay que adoptar como individuos y como sociedad una serie de estrategias que permitan utilizar estos medicamentos en las cantidades y por los tiempos adecuados, así como complementar los tratamientos con herramientas y productos naturales cuando sea el caso.

“Usar estratégicamente los recursos en Salud para optimizar su eficacia”


Referencias

Mumcuoglu, K. Y. (1999). Prevention and Treatment of Head Lice in Children. Pediatric Drugs, 1(3), 211-218. doi:10.2165/00128072-199901030-00005


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Acerca del Dr. Alfonso Carreón

Dr. Alfonso Carreón Rodríguez

Dr. Alfonso Carreón Rodríguez

Es médico cirujano por la Facultad de Medicina de la UNAM, maestro y doctor en ciencias bioquímicas por el Instituto de Biotecnología de la UNAM. Realizó estancias de investigación posdoctoral en el Weizmann Institute of Science Rehovot, Israel y en el Massachussetts General Hospital / Harvard Medical School, Boston, MA, USA. Actualmente es Investigador del Instituto Nacional de Salud Pública y Profesor de Maestría de la Escuela de Salud Pública de México. Tiene un interés particular por estudiar la pediculosis particularmente de la cabeza y es fundador del blog Piojos para la difusión de información relacionada a este tema.

 

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2 Respuestas

  1. Victor dice:

    Yo recuerdo que mi madre usaba los peines para piojos conmigo y con mi hermana, y mis primas. Recuerdo algunos otros metodos naturales y “secretos de la abuelita”. Este articulo es muy descriptivo y detallado para los padres y madres de familiar que estan experimentando este problemas con sus hijos.

    Como maestro de escuela intermedia en los Estados Unidos, yo he escuchado mucho de estos casos y las recomendaciones que se hacen en este articulo son bastantes adecuados. Gracias por compartir informacion tan valiosa.

    • Dr. Alfonso Carre�n dice:

      Hola Víctor,

      Creo que tenemos que regresar a varios de los secretos de la abuelita, porque ellas tienen una sabiduría que a veces se nos escapa a los demás.

      Y como bien apunta, los peines son “la primera línea de defensa” contra los piojos y liendres.

      Como docente que es en Estados Unidos usted debe conocer muy bien la política de No-Liendres de la NPA y la posición del gobierno y la Academia Americana de Pediatría. Ojalá pudiera compartir con nosotros su posición al respecto y sus experiencias con dicha política que sin duda tiene sus beneficios pero que es controversial al mismo tiempo.

      Muchas gracias por sus comentarios.

      Saludos cordiales,

      Dr. Alfonso Carreon

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